Últimas tardes con Teresa / Juan Marsé

Juan Marsé Carbó (Barcelona, 8 de enero de 1933) es novelista, guionista, periodista y traductor. Sus apellidos de nacimiento son Faneca Roca. Los actuales son debidos a la familia que le adoptó tras quedar huérfano. Hasta 1965 trabaja en un taller de joyería. En 1958 comienza a publicar sus primeros relatos en la revista Ínsula y El Ciervo. Obtiene su primer premio en 1959 por su cuento Nada para morir y en 1961 fue finalista del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con su primera novela Encerrados con un solo juguete (1960). En 1960 se traslada a París donde trabaja como profesor de español, traductor, guionista y ayudante de laboratorio en el Instituto Pasteur. Aquí conoce al Nobel Jacques-Lucien Monod, del que sigue sus pasos comunistas afiliándose en el PCE. Al regresar a Barcelona publica su Esta cara de la luna (1962) y en 1966 Últimas tardes con Teresa que se lleva al cine en 1983. A partir de 1966 se dedica a su vocación literaria colaborando en diversas publicaciones y en el cine.
Su novela Si te dicen que caí (1973) se publica en México debido a la censura española, donde no se publica hasta 1976 y se lleva al cine en 1989. En 1974 colabora en la publicación Por favor y continúa su labor en el cine. Gana el premio Planeta en 1978 por su obra La muchacha de las bragas de oro, que lleva al cine Vicente Aranda en 1979. Los años ochenta y noventa son prolijos, tanto en novelas como en adaptaciones al cine de sus obras: Un día volveré (1982); El amante bilingüe (1990) que Aranda la lleva al cine en 1992...
A lo largo de su carrera recibe diversos premios como el Ciudad de Barcelona (1984), Ateneo de Sevilla (1994), de la Crítica (1994), de Europa de Literatura Aristeión (1994) o el premio Nacional de Narrativa (2000) entre otros. En el año 2008 obtiene el premio Cervantes.
Últimas tardes con Teresa constituye uno de los hitos de la narrativa española de la segunda mitad del siglo XX. Merecedora del Premio Biblioteca Breve en 1965, supuso la consolidación de su autor como uno de los escritores más representativos de las modernas literaturas europeas. A lo largo de estas páginas asistimos al alumbramiento de una de las geografías literarias más poderosas y perdurables de nuestro tiempo, esa Barcelona de posguerra escrita en el quieto contraluz del recuerdo. Y nos encontramos también con dos personajes cuya larga y feliz convivencia con varias generaciones de lectores les ha convertido en mitos, en ideales encarnaciones de su tiempo. Teresa, una universitaria rebelde e izquierdista, hija de la burguesía catalana, y un inmigrante murciano, un atractivo chava conocido como el «Pijoaparte», viven una historia de amor que refleja todas las contradicciones de una época, el esplendor y la miseria de las clases sociales, la ingenuidad del compromiso fácil y la amargura y el resentimiento de los perdedores, habitantes de un exilio interior en el que, forjados en tantas derrotas, sueñan todavía como niños.
La apariencia de novelita romántica con tintes sociales que retrata el ambiente de una época, no debe engañarnos respecto al valor literario de esta novela. Últimas tardes con Teresa se lee fácilmente. La recreación de la atmósfera típica de un verano en Barcelona con las características propias de una vacación mediterránea -sol, ropa ligera, playa, turistas, copas y bailes con verbena incluída- configuran el escenario de un relato sensual, desenfadado, sin grandes complejidades de fondo ni de forma.
Sin embargo, debido al uso y al abuso voluntario del estereotipo conseguido por el particular manejo del lenguaje en los tres niveles que abarca la narración (novela rosa, novela de aprendizaje político, novela social) hacen de Marsé un excelente retratista de su época. Narrador agudo, consigue que las imágenes se acerquen a la caricatura cuando inciden en la rigidez de las poses, en la necesidad de afirmarse a través de las formas exteriores, en los discursos huecos pero altisonantes que acompañan a los personajes, todo ello contrastado con la falta de perspectiva para quien nace en la pobreza.
La novela narra los amores de Manolo, más conocido como Pijoaparte, charnego, típico exponente de las clases bajas marginadas cuya mayor aspiración es conseguir seducir a Teresa, una bella muchacha rubia, universitaria e hija de la alta burguesía catalana. La historia empieza cuando el Pijoaparte llega al barrio de los ricos, San Gervasio, con un flamante traje bien planchado, y se sienta en un flamante coche estacionado delante de la entrada de una fiesta para jóvenes estudiantes, enciende un pitillo y espera que alguna chica se fije en él. Al ver que esto no ocurre, entra y allí conoce a una chica, Maruja. Tiene una aventura con ella, pero cuando descubre que en su habitación hay colgados delantales, se da cuenta de que no es burguesa, la despierta y azota en la cara, sin que ella haga nada para defenderse, como si ya estuviera acostumbrada a ese trato. Piensa que saliendo con ella conseguirá atraer a su dueña, Teresa, una universitaria conflictiva, rubia e hija de padres burgueses y ricos.
Maruja cae enferma, y esto enciende la chispa del amor entre el Pijoaparte y Teresa. Ella sustituye como su "líder espiritual" a Luis Trías de Giralt (líder estudiantil con el que previamente a intimar con Manolo había tenido una insatisfactoria experiencia sexual) por Manolo. Maruja muere. En ese momento podemos comprender como realmente ambos personajes han llegado a estar profundamente enamorados el uno del otro, y como al mismo tiempo todo se viene abajo.

Autor: 
Marsé, Juan (1933-)
Editor: 
Círculo de Lectores,
Año: 
2009
Lengua: 
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