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Nacido en Rímini, en 1920, su infancia, evocada posteriormente en películas como Ocho y medio y Amarcord, en gran parte autobiográficas, transcurrió en su ciudad natal donde estudió en la escuela del asilo San Vincenzo. Sus primeras grandes aficiones, antes de descubrir su pasión por el cine, fueron el dibujo y la caricatura. A los diecisiete años publicó en una revista sus primeras caricaturas, que representaban a los compañeros del campamento de verano de la organización juvenil del Partido Nacional Fascista al que había asistido en el verano de 1936.
A partir del año siguiente colaboró en los semanarios La Domenica del Corriere y el político-satírico florentino 420, en los cuales publicó relatos, viñetas y dibujos, todo ello bajo el seudónimo de «Fellas». En 1939, junto con su madre y su hermana, se trasladó a Roma con la intención de cursar estudios de derecho y jurisprudencia en la Universidad de Roma, estudios que nunca terminó.
En Roma adquirió cierta notoriedad, sobre todo entre los lectores más jóvenes, gracias a las viñetas y los cuentos por entregas que publicó en la revista Marco Aurelio. Por aquellas fechas, además, conoció al cómico Aldo Fabrizi, con quien colaboró intensamente en los años siguientes como autor de gags para sus espectáculos de variedades.
En 1940, tras un breve paso por la radio, hizo su primera incursión en el mundo del celuloide al participar, en calidad de guionista, en la película ¡El pirata soy yo!, dirigida por Mario Mattoli. Fue el primero de una larga lista de filmes en los cuales se ocupó de preparar el guión. En 1943 se casó con Giuletta Masina, una joven actriz de teatro. En marzo de 1945, el primer y único hijo del matrimonio murió a las dos semanas de nacer.
Fecha clave para Fellini en su relación con el cine fue 1944, año en que conoció a Roberto Rossellini, uno de los más importantes directores del neorrealismo italiano. Junto a Rossellini, quien se convirtió en su tutor, colaboró como guionista en Roma città aperta (Roma ciudad abierta). Fellini también escribió guiones para otros directores reconocidos como Alberto Lattuada (Sin piedad, El molino del Po), Pietro Germi (En nombre de la ley, La ciudad se defiende) y Luigi Comencini.
Después de colaborar en los guiones de otros films de Rossellini: Paisà (Camarada, 1946) y L'amore (El amor, 1948); y debutar en la dirección junto a Alberto Lattuada con Luces de variedades en 1950, realiza en 1951 su primera película en solitario Lo sceicco bianco (El jeque blanco), protagonizada por el cómico Alberto Sordi y escrita por Michelangelo Antonioni y Ennio Flaiano. Durante el rodaje de esta comedia entre satírica y burlesca con ecos del omnipresente neorrealismo de la época, Fellini conoció a Nino Rota, el músico que lo seguiría por el resto de su carrera.
Al año siguiente ganó su primer premio: un León de Plata por Los inútiles en la Mostra de Venecia. En 1954, y en aquel mismo certamen, ganó un León de Plata por su siguiente película, La strada, su primer filme de resonancia internacional, con el que consigue su primer Oscar. Protagonizada por su esposa, esta realización inicia la transición del director desde el neorrealismo hacia un cine más personal, de marcado tono autobiográfico y repleto de elementos fantásticos. La actriz Giulietta Masina se convirtió en su musa absoluta y en el personaje físico y sobre todo emocional que fascinó al público de medio mundo en títulos dorados del cine italiano. Otro actor que aparece constantemente en sus filmes es Marcello Mastroianni, quien estudiaba interpretación en la misma escuela que Massina, y que fue gran amigo del director. De hecho, Mastroianni aparece en algunas de sus películas más importantes, siempre interpretando el papel principal. Los guionistas con los que siempre trabajó (Bernardo Zapponni por ejemplo), lograron encontrar el modo de aunar diálogos y estructuras a la plasticidad, expresividad y enorme personalidad cinematográfica de Fellini (presente en la narrativa, encuadres, temáticas sobre lo onírico, el patetismo, la crueldad, la felicidad, la desolación, lo diferente, lo extravagante, la provocación, el humor, la farándula, lo mediterráneo...), y todo ello llega a desbordar rabiosamente la gran mayoría de sus películas.
Entre los títulos más destacados se pueden mencionar: Las noches de Cabiria (1957, otro Óscar), La dolce vita (1960, Palma de Oro en el Festival de Cannes), Ocho y medio (1963, Óscar), Satiricón (1969), Roma (1972), Amarcord (1973, Oscar), El Casanova (1976), Ensayo de orquesta (1979), Ginger y Fred (1985), La entrevista (1987, premio por los cuarenta años del Festival de Cannes y gran premio del Festival de Moscú), La voz de la luna (1990). La carrera de Fellini está llena de homenajes y reconocimientos, como La Legión de Honor (1984) y el Praemium Imperiale que otorga el emperador de Japón (1990). Fellini es uno de los directores de cine que recibió más Premios Óscar, en concreto, cinco. El último, en homenaje a su carrera, lo recibió en 1993 pocos meses antes de su fallecimiento, en una conmovedora ceremonia en la que estuvo flanqueado por Sofia Loren y Marcello Mastroianni, sus dos más célebres actores, y su esposa, Giulietta Masina.
Visiones personales y altamente idiosincrásicas de la sociedad, las películas de Fellini son una combinación única de memoria, sueños, fantasía y deseo. Los adjetivos "felliniano" y "felliniesco" son "sinónimos de cualquier tipo de imagen extravagante, fantasiosa, incluso barroca, en el cine y en el arte en general". La Dolce Vita aportó el término paparazzi derivado de Paparazzo, el fotógrafo amigo del periodista Marcello Rubini (Mastroianni).
Cineastas contemporáneos como Tim Burton, Terry Gilliam, Emir Kusturica, y David Lynch han citado la influencia de Fellini en su trabajo. El director polaco Wojciech Has, cuyas dos películas mejor recibidas, El manuscrito de Zaragoza (1965) y El sanatorio de cristal de una hora (1973), son ejemplos de fantasía modernista, ha sido comparado con Fellini por el "lujo de sus imágenes". I Vitelloni (Los inútiles) inspiró a los directores europeos Juan Antonio Bardem, Marco Ferreri y Lina Wertmüller e influyó en Mean Streets (1973) de Martin Scorsese, American Graffiti (1974) de George Lucas, St. Elmo's Fire (1985) de Joel Schumacher y Diner (1987) de Barry Levinson, entre muchas otras. Cuando la revista americana Cinema le pidió a Stanley Kubrick en 1963 que nombrara sus diez películas favoritas, clasificó a I Vitelloni como la número uno. Noches de Cabiria fue adaptada como el musical de Broadway Sweet Charity y la película Sweet Charity (1969) de Bob Fosse protagonizada por Shirley MacLaine. Ciudad de las Mujeres fue adaptada para la escena berlinesa por Frank Castorf en 1992. inspiró, entre otras, a Mickey One (Arthur Penn, 1965), Alex en el País de las Maravillas (Paul Mazursky, 1970), Cuidado con una puta santa (Rainer Werner Fassbinder, 1971), El día por la noche (François Truffaut, 1973), All that jazz (Bob Fosse, 1979),...
El trabajo de Fellini aparece ampliamente en el mundo de la música. Por ejemplo, está referenciado en los álbumes Another Side of Bob Dylan (1964) o Funplex (2008) de los B-52, con la canción Juliet of the Spirits, y en el atasco inicial del videoclip Everybody Hurts de R.E.M.

Además de las aquí citadas, pueden ver las películas y obras sobre Federico Fellini, disponibles en la Biblioteca de La Rioja, en el siguiente listado.

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