31 Mujeres. Isidra de Guzmán

María Isidra de Guzmán y de la Cerda nació en 1767 en una de las más importantes familias aristocráticas españolas: sus padres, Diego de Guzmán y Fernández de Córdoba y M.ª Isidra de la Cerda y Guzmán, acumulaban entre los dos dieciséis títulos nobiliarios. Desde muy pequeña destacó por su inteligencia y su capacidad para el estudio y los idiomas. Su talento llegó a los oídos del rey Carlos III, quien apoyó su entrada en la Real Academia de la Lengua en 1784, convirtiéndose en la primera mujer académica con tan sólo 17 años. 
La intervención del monarca le facilitó obtener los grados de Filosofía y Letras Humanas de la Universidad de Alcalá, gracias a una carta que envió Carlos III a la institución en la que se decía que tenía el permiso real de conceder a M.ª Isidra los dos títulos antes de realizar los exámenes. En 1785, el tribunal universitario le concedió por unanimidad el título de doctora en Filosofía, convirtiéndose en la primera mujer en la historia de España en conseguir ese título. A partir de ese momento, fue conocida popularmente como la "Doctora de Alcalá".
lo que le valió para ganarse. Pocos días después ingresó en la Real Sociedad Vascongada de Amigos del país, siendo la primera mujer en formar parte de una Real Sociedad, y en 1786 entró como socia de mérito en la Sociedad Económica Metritense.
Se casó con Rafael Alfonso de Sousa en 1789 y el matrimonio se fue a vivir a Córdoba, donde nacieron sus cuatro hijos y llevó una vida centrada en el cuidado de su familia. Falleció en 1803 y la enterraron en secreto y de madrugada, como dejó escrito en su testamento.
 
Coronación de Carlos IV Polémica por la obtención de su doctorado
La Universidad de Alcalá de Henares la invitó para que formara parte de la comisión que iba a felicitar al nuevo morca, pero ella decidió no acudir al acto. Unos defendían que la intermediación de Carlos III respondía a una cuestión personal, ya que el monarca quería que la noticia tuviese una gran repercusión social; otros se centraban en ensalzar los méritos de M.ª Isidra, como así defendía su profesor, Antonio Almarza.