31 Mujeres. Luisa Roldán

La Roldana, como era más conocida esta escultora sevillana, aprendió el oficio junto al resto de sus ocho hermanos en el taller de su padre, Pedro Roldán, un conocido imaginero sevillano. Allí conoció a Luis Antonio de los Arcos que trabajaba de ayudante y se casó con él en 1671, a pesar de la oposición de su familia. A partir de ese momento el matrimonio forma un grupo de trabajo y empiezan realizar obras de manera independiente y se van haciendo un hueco en el mundo escultórico realizando obras para iglesias, conventos y cofradías sevillanas.
El matrimonio se traslada a vivir a Cádiz y cada vez va recibiendo más encargos del resto de provincias andaluzas. En 1684 Luisa realiza una de sus obras más conocidas: el Ecce Homo de la catedral de Cádiz, que es  su primera obra que está perfectamente documentada.
A finales de la década de los ochenta, fijan su residencia en Madrid y en 1692 Luisa es nombrada escultora de cámara de la corte de Carlos II y, tras las muerte de este, continúa manteniendo el puesto con el primer rey borbón, Felipe V. Ese mismo año el monarca le encarga realizar dos de sus obras en madera más importantes: una escultura de San Miguel para el monasterio de El Escorial, y un San Ginés de la Jara
Esta es la época en la que alcanza su madurez artística y en la que añade un mayor dinamismo en sus obras gracias a la humanización de sus personajes y al tallado más blando, dando una sensación más carnosa de sus figuras.
El 10 de enero de 1706 la Accademica de San Luca en Roma la nombra académica de Mérito, y ese mismo día fallece en Madrid en la más profunda pobreza.