Nació en la ciudad alemana de Dresde en 1873. Se casó con Johannes Emil Hugo Bentz, con el que tuvo dos hijos y una feliz vida familiar. A Melitta le gustaba beber café, pero cuando lo preparaba en casa no le agradaba beberlo con los grumos y posos que generaban los sistemas de preparación de la bebida que había hasta ese momento. Se puso a buscar una solución y, después de varias pruebas, encontró el sistema ideal: colocó un papel que utilizaban sus hijos en el colegio encima de una olla a la que había hecho unos orificios, puso encima del papel el café molido y vertió sobre él agua caliente. El café se filtraba a través del papel y se conseguía una bebida sin residuos.
En 1908 patentó el filtro de café de papel en la Oficina Imperial de Patentes de Berlín y fundó la compañía con la que explotaría este nuevo producto. Al año siguiente, consiguió vender 1.200 filtros en una feria.
La Primera Guerra Mundial fue un duro golpe para la empresa de Melitta por el bloqueo británico a la importación de granos de café y el racionamiento de determinados productos, como el papel; tuvo que sobrevivir vendiendo cajas de cartón. En 1929 trasladó la fábrica de Dresde a Minden para poder responder las demandas, cada vez más crecientes, del mercado. Durante la II Guerra Mundial tuvo que abandonar la producción de filtros de café para suministrar material militar al ejército nazi. Después de la guerra la compañía creó un programa de ayuda para las víctimas de los trabajos forzados de los nazis. En 1947 la empresa pudo volver a fabricar filtros de café.
Melitta Bentz falleció el 29 de junio de 1950, a los 77 años
| Una empresa muy bien valorada | Respetuosa con los derechos de sus trabajadores |
| Buscar la solución ante un problema cotidiano había hecho que su empresa estuviese valorada en 4,7 millones de marcos alemanes en el año de su muerte, 1950.. | Realizó una serie de reformas para beneficiar a sus empleados como por ejemplo, regalando aguinaldos en Navidad, proporcionando salarios más altos que la media, junto con un aumento de días de vacaciones (de 6 a 15 por año) y una jornada laboral de «tan sólo» cinco días a la semana. |