31 Mujeres. Remedios Varo

Su padre le enseñó a dibujar y le inculcó el amor por el arte y la ciencia desde muy pequeña. Nació un pueblo de Girona pero a los 8 años su familia se trasladó a Madrid, donde empezó a estudiar en una estricta escuela católica para niñas. Con doce años empezó a dibujar bocetos de retratos de sus familiares, y a los quince empezó a estudiar en la Real Academia de las Artes de San Fernando. Al terminar sus estudios estuvo viviendo entre París y Barcelona, donde formó parte del grupo de artistas Logicofobista, exponente de la pintura más innovadora del momento. En 1940 tuvo que huir con su pareja, el poeta Benjamin Péret, al sur de Francia junto a otros artistas e intelectuales. Después viajaron a Casablanca, y finalmente cogieron un barco para irse a México, donde les acogieron como refugiados políticos. Durante la década de los 50 y 60 realizó sus mejores obras y se reunió con otros artistas exiliados (Kati Horna, Wolfgang Paalen, Leonora Carrington) con los que compartió vida e ideas. En 1955 presentó por primera vez su trabajo en una exposición colectiva en Ciudad de México. Visto el éxito, al año siguiente montó su primera muestra individual. Una de sus mejores cuadros fue Armonía (1956), que fue expuesto en la primera edición del Salón of Women's Art y con el que ganó el primer premio. El valor de las obras de Varo llegó a alcanzar un nivel muy elevado -Armonía se vendió por 6,2 millones de dólares en una subasta de Sotheby's en 2020- debido a la rareza, la calidad y el impacto de las imágenes de sus pinturas. Su idea a la hora de crear los cuadros era la de mostrar a una mujer diferente, lejos de ser vista como objeto de deseo del hombre, y por eso vemos en sus obras a alquimistas, brujas y seres espirituales. También creó mundos alternativos, fusionando elementos de la realidad y elementos fantásticos.
Falleció a los 54 años debido a un ataque al corazón el 8 de octubre de 1963.
 
Exposición retrospectiva La meticulosidad a la hora de pintar sus obras
Walter Gruen se implicó en la defensa de la obra pictórica de Varo y consiguió que el Museo de Arte Moderno de México organizase una exposición retrospectiva en 1971.  En muchas ocasiones tenía que hacer varios bocetos de una misma obra y podía tardar meses en acabar un pequeño cuadro. En sus obras se puede observar la precisión en sus pinceladas y la peculiar técnica que tenía para conseguir un efecto de capas brillantes.