Callejero cultural. Emilia Pardo Bazán

Nació en La Coruña el 16 de septiembre de 1851, en el seno de una familia de la nobleza. Hija única, fue bautizada con el pomposo nombre de Emilia Antonia Socorro Josefa Amalia Vicenta Eufemia Pardo-Bazán y de la Rúa-Figueroa. Su amor por la literatura despertó muy pronto gracias a la extraordinaria biblioteca familiar; a los nueve años ya escribía sus primeros versos y a los quince publicó su primer cuento, Un matrimonio del siglo XIX.
Se casó a los dieciséis años con José Quiroga, estudiante de Derecho, en la capilla del pazo de Meirás. Fruto de ese matrimonio nacieron sus tres hijos. Al año de casarse, el padre de Emilia dejó Madrid y toda la familia inicia un viaje por Italia y Francia que le sirve para ampliar su bagaje cultural y aprender idiomas. 
Emilia fue la escritora que introdujo el Naturalismo en España. Este movimiento literario -impulsado por Émile Zola a finales del siglo XIX- se caracteriza por tratar los aspectos más delicados de la sociedad (pobreza, prostitución, alcoholismo...) con unas descripciones muy detalladas y recreándose en las situaciones. Comenzó a emplear la técnica naturalista en su novela Un viaje de novios (1881) y la consolidó en La cuestión palpitante, una influyente serie de artículos publicados entre 1882 y 1883. Esta impronta se mantuvo firme en sus obras posteriores, destacando la crítica social de La Tribuna (1883) y su obra cumbre, Los pazos de Ulloa (1886).
Fue una mujer muy comprometida con el feminismo y luchó incansablemente por que la educación fuera la herramienta para la emancipación social e intelectual de la mujer. En su obra literaria también denuncia temas tan delicados como la violencia de género. En El indulto cuenta el sufrimiento de una mujer por la vuelta a casa de su violento marido tras pasar por la cárcel; y el Encaje roto es una recopilación de relatos de violencia contra las mujeres. En 1892 puso en marcha el proyecto «Biblioteca Mujer» para hacer llegar a las mujeres obras que transmitieran un mensaje progresista sobre su situación en la sociedad.
En 1905 se admitió su ingreso como socia del Ateneo de Madrid, y se convirtió así en la primera mujer en formar parte de este importante centro cultural, a pesar de que ya había ofrecido varias conferencias en la institución. Un año más tarde, ocupó el cargo de presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo.
Emilia no pudo ir a la universidad porque estaba prohibida para las mujeres, pero en 1916 fue la primera mujer en ser nombrada catedrática; concretamente, en la Universidad Central de Madrid.
La Real Academia Española rechazó su entrada en la institución en tres ocasiones por el hecho de ser mujer. En 2021, la RAE reconoció que fue uno de los mayores errores de su historia y, en un acto del centenario de su fallecimiento, le otorgó simbólicamente la "silla 47" (solo hay 46 académicos de número).
Falleció el 12 de mayo de 1921 en Madrid por una complicación derivada de la diabetes que sufrió durante años, y fue enterrada en la madrileña basílica de la Concepción.

La primera escritora profesional Su relación con Benito Pérez Galdós
Pardo Bazán fue la primera mujer que consiguió vivir exclusivamente de su trabajo  literario. Escribió alrededor de 1.500 artículos de prensa, 600 cuentos, más de 40 novelas, y una veintena de ensayos. Emilia inició una relación de correspondencia con Galdós  que pronto se transformó en un romance de 20 años. Esta  relación estuvo marcada por constantes altibajos debido a  las relaciones con otras personas que ambos mantenían. La
insistencia de Galdós en formalizar la relación fue lo que  lleva a Emilia a poner el punto final.