Hija de una una mujer de familia noble venida a menos y de un padre sacerdote, quien por su condición no pudo reconocer su paternidad, nació el 24 de febrero de 1837 en Santiago de Compostela. Su madrina de nacimiento, M.ª Francisca Martínez, cuidó de ella durante los primeros meses. Más tarde, dos tías paternas se ocuparon de su educación en Ortoño, hasta que su madre se hizo cargo de ella a los diez años.
Su madre intentó mantener en secreto que era madre soltera y la identidad del padre de Rosalía -ella no supo la verdad hasta cumplir los 15 años- para protegerla de las críticas y comentarios de la sociedad, pero no lo consiguió. El sentimiento de vergüenza y de señalamiento constante que padeció en su infancia influyeron en su personalidad y su obra literaria.
En 1856 se fue a vivir a Madrid y allí publicó su primer poemario, La flor, que recibió una buena crítica del historiador y escritor Manuel Murguía, con el que se casaría dos años más tarde. Su marido impulsó su carrera como escritora y la introdujo en los círculos literarios y editoriales.
Fue una de las principales figuras del Reixurdimento gallego, movimiento cultural, literario e intelectual que surgió en Galicia entre finales del siglo XIX y principios del XX. En esa época el gallego era una lengua totalmente desprestigiada hasta que Rosalía empezó a utilizarlo para escribir sus obras. Cantares Gallegos es uno de sus libros más importantes en el que habla de las tradiciones populares de su tierra y que ayudó a revitalizar su lengua y su cultura. Se aprovechó la celebración del centenario de la publicación de esta obra para establecer el Día de la Letras Gallegas, el 17 de mayo.
Fue una de las representantes más destacadas del romanticismo literario español, junto con Gustavo Adolfo Bécquer. En la obra de Rosalía de Castro se puede ver que hay un claro interés por la situación de los campesinos y agricultores gallegos y una crítica sobre sus condiciones de vida. Otro de los temas recurrentes en sus publicaciones tiene un carácter más metafísico relacionado con el existencialismo, anticipándose a las preocupaciones sobre el vacío y el sentido de la vida que desarrollarían escritores del siglo XX.
Rosalía estuvo muy implicada en la lucha por la igualdad y en la defensa de la figura de la mujer. En Follas Novas dignificó el papel de las mujeres que se quedaban al cargo de la casa y los hijos durante el fenómeno de emigración que vivó Galicia. Criticó el machismo de la época en La hija del mar, donde reflexionó sobre las dificultades de las mujeres para acceder a la cultura y cómo la sociedad intentaba recluirlas al ámbito doméstico.
Su pasión por el mar se mantuvo hasta sus últimos días. «Abrid esa ventana que quiero ver el mar» fue una de las últimas frases que pronunció antes de morir el 15 de julio 1885 por un cáncer de útero en su casa de Padrón. Fue enterrada en el cementerio de Iria Flavia, pero en 1891 se trasladaron sus restos al Panteón de los Gallegos Ilustres del convento de Santo Domingo de Bonaval de Santiago de Compostela.
| Una estrella lleva su nombre | Su cara se pudo ver en la cola de un avión de la compañía Norwegian |
| Su candidatura fue la ganadora en un proyecto de la Unión Astronómica Internacional y ahora una estrella de la constelación de Ofiuco, a 240 años luz de la Tierra, se llama Rosalía de Castro. | Esta aerolínea noruega la eligió para bautizar un Boeing 737-800 y poner una imagen suya en la cola del avión. Eligieron a Rosalía de Castro por su papel en la recuperación del gallego como lengua y su aportación en el proceso de emancipación de la mujer. |