La Rioja es la segunda comunidad autónoma con menor superficie (5.045 kilómetros cuadrados, 1% del territorio español) y la más pequeña en términos demográficos, 0,68% de la población española. Sin embargo, al considerar la estructura territorial, su peso aumenta (2,1% del total de municipios de España) y, en consecuencia, la ratio de población por municipio se limita a 1.814 habitantes (951 habitantes si se excluye Logroño), significativamente por debajo de la media municipal española (5.738 habitantes). Asimismo, la densidad se reduce a 43 habitantes por kilómetro cuadrado.
La mayor parte del territorio riojano (61,9%) está organizado por municipios rurales de menos de 500 habitantes, cuya densidad media (6 hab/km2), los coloca en una situación de extremo despoblamiento. Más de un tercio de los municipios riojanos (35,1%) no alcanza los 100 habitantes y su densidad media es de tan solo 2 hab/km2.
Los pequeños municipios predominan en las zonas periféricas y serranas, y los municipios urbanos o que rebasan los 10.000 habitantes, son solo 5 (de un total de 174 municipios), pero concentran el 67% de la población regional.
En el área metropolitana de Logroño y en enclaves urbanos residen 9 de cada 10 riojanos que, a su vez, lideran el crecimiento demográfico.
Por el contrario, el ámbito rural abarca el grueso del territorio riojano (71,3%), pero apenas alberga un 10% de la población. Además, sigue perdiendo población, agravando su condición de “desierto demográfico”.
La combinación de estas tendencias demográficas ha dado lugar a una disminución de la población en edad de trabajar. Las regiones que ya se encuentran desfavorecidas, sufren un segundo golpe cuando pierden a sus mejores y más brillantes residentes, que salen a buscar su fortuna en otro lugar, al tiempo que no logran atraer a otros nuevos.